Sunday, April 24, 2022

04-24-2022 - LOS SACRAMENTOS DE CURACION

 


LOS SACRAMENTOS DE CURACIÓN


295. ¿Por qué Cristo instituyó los sacramentos de la Penitencia y de la Unción de los enfermos? 1420-1421, 1426

Cristo, médico del alma y del cuerpo, instituyó los sacramentos de la Penitencia y de la Unción de los enfermos, porque la vida nueva que nos fue dada por Él en los sacramentos de la iniciación cristiana puede debilitarse y perderse para siempre a causa del pecado. Por ello, Cristo ha querido que la Iglesia continuase su obra de curación y de salvación mediante estos dos sacramentos.

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA
Y LA RECONCILIACIÓN

296. ¿Qué nombres recibe este sacramento? 1422-1424

Este sacramento es llamado sacramento de la Penitencia, de la Reconciliación, del Perdón, de la Confesión y de la Conversión.

297. ¿Por qué hay un sacramento de la Reconciliación después del Bautismo? 1425-1426, 1484

Puesto que la vida nueva de la gracia, recibida en el Bautismo, no suprimió la debilidad de la naturaleza humana ni la inclinación al pecado (esto es, la concupiscencia), Cristo instituyó este sacramento para la conversión de los bautizados que se han alejado de Él por el pecado.

298. ¿Cuándo fue instituido este sacramento? 1485

El Señor resucitado instituyó este sacramento cuando la tarde de Pascua se mostró a sus Apóstoles y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20, 22-23).

299. ¿Tienen necesidad los bautizados de conversión? 1427-1429

La llamada de Cristo a la conversión resuena continuamente en la vida de los bautizados. Esta conversión es una tarea ininterrumpida para toda la Iglesia, que, siendo santa, recibe en su propio seno a los pecadores.

300. ¿Qué es la penitencia interior? 1430-1433. 1490

La penitencia interior es el dinamismo del «corazón contrito» (Sal 51, 19), movido por la gracia divina a responder al amor misericordioso de Dios. Implica el dolor y el rechazo de los pecados cometidos, el firme propósito de no pecar más, y la confianza en la ayuda de Dios. Se alimenta de la esperanza en la misericordia divina.

301. ¿De qué modos se expresa la penitencia en la vida cristiana? 1434-1439

La penitencia puede tener expresiones muy variadas, especialmente el ayuno, la oración y la limosna. Estas y otras muchas formas de penitencia pueden ser practicadas en la vida cotidiana del cristiano, en particular en tiempo de Cuaresma y el viernes, día penitencial.

302. ¿Cuáles son los elementos esenciales del sacramento de la Reconciliación? 1440-1449

Los elementos esenciales del sacramento de la Reconciliación son dos: los actos que lleva a cabo el hombre, que se convierte bajo la acción del Espíritu Santo, y la absolución del sacerdote, que concede el perdón en nombre de Cristo y establece el modo de la satisfacción.

303. ¿Cuáles son los actos propios del penitente? 1450-1460. 1487-1492

Los actos propios del penitente son los siguientes: un diligente examen de concienciala contrición (o arrepentimiento), que es perfecta cuando está motivada por el amor a Dios, imperfecta cuando se funda en otros motivos, e incluye el propósito de no volver a pecar; la confesión, que consiste en la acusación de los pecados hecha delante del sacerdote; la satisfacción, es decir, el cumplimiento de ciertos actos de penitencia, que el propio confesor impone al penitente para reparar el daño causado por el pecado.

304. ¿Qué pecados deben confesarse? 1456

Se deben confesar todos los pecados graves aún no confesados que se recuerdan después de un diligente examen de conciencia. La confesión de los pecados graves es el único modo ordinario de obtener el perdón.

305. ¿Cuándo se está obligado a confesar los pecados graves? 1457

Todo fiel, que haya llegado al uso de razón, está obligado a confesar sus pecados graves al menos una vez al año, y de todos modos antes de recibir la sagrada Comunión.

306. ¿Por qué también los pecados veniales pueden ser objeto de la confesión sacramental? 1458

La Iglesia recomienda vivamente la confesión de los pecados veniales aunque no sea estrictamente necesaria, ya que ayuda a formar una recta conciencia y a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarse curar por Cristo y a progresar en la vida del Espíritu.

307. ¿Quién es el ministro del sacramento de la Reconciliación? 1461-1466. 1495

Cristo confió el ministerio de la reconciliación a sus Apóstoles, a los obispos, sucesores de los Apóstoles, y a los presbíteros, colaboradores de los obispos, los cuales se convierten, por tanto, en instrumentos de la misericordia y de la justicia de Dios. Ellos ejercen el poder de perdonar los pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

308. ¿A quién está reservada la absolución de algunos pecados particularmente graves? 1463

La absolución de algunos pecados particularmente graves (como son los castigados con la excomunión) está reservada a la Sede Apostólica o al obispo del lugar o a los presbíteros autorizados por ellos, aunque todo sacerdote puede absolver de cualquier pecado y excomunión, al que se halla en peligro de muerte.

309. El confesor, ¿está obligado al secreto? 1467

Dada la delicadeza y la grandeza de este ministerio y el respeto debido a las personas, todo confesor está obligado, sin ninguna excepción y bajo penas muy severas, a mantener el sigilo sacramental, esto es, el absoluto secreto sobre los pecados conocidos en confesión.

310. ¿Cuáles son los efectos de este sacramento? 1468-1470, 1496

Los efectos del sacramento de la Penitencia son: la reconciliación con Dios y, por tanto, el perdón de los pecados; la reconciliación con la Iglesia; la recuperación del estado de gracia, si se había perdido; la remisión de la pena eterna merecida a causa de los pecados mortales y, al menos en parte, de las penas temporales que son consecuencia del pecado; la paz y la serenidad de conciencia y el consuelo del espíritu; el aumento de la fuerza espiritual para el combate cristiano.

311. ¿Se puede celebrar en algunos casos este sacramento con la confesión general y absolución colectiva? 1480-1484

En caso de grave necesidad (como un inminente peligro de muerte), se puede recurrir a la celebración comunitaria de la Reconciliación, con la confesión general y la absolución colectiva, respetando las normas de la Iglesia y haciendo propósito de confesar individualmente, a su debido tiempo, los pecados graves ya perdonados de esta forma.

312. ¿Qué son las indulgencias? 1471-1479, 1498

Las indulgencias son la remisión ante Dios de la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa, que el fiel, cumpliendo determinadas condiciones, obtiene para sí mismo o para los difuntos, mediante el ministerio de la Iglesia, la cual, como dispensadora de la redención, distribuye el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos.

 

04-24-2022 - EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA O CONFESION


El Sacramento de la Penitencia o Confesión

“Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia…”

      1ra Epístola de San Juan 1: 9

 

Dios nos llama a cada uno de nosotros a una nueva vida en Él, la vida de la gracia santificante.

Recibimos esta vida por primera vez en las aguas del Bautismo, que nos quita el pecado y nos hace templos del Espíritu Santo.

Pero ¿qué pasa con los pecados que cometemos después del Bautismo?... ¿Cómo podemos lavar esos pecados de nuevo?

Por el maravilloso Sacramento de la Penitencia.

(llamado también Confesión o Reconciliación), el regalo del amor y de la misericordia de Dios a su pueblo.

En la noche que Él resucitó de la muerte, Jesús se le apareció a los apóstoles y les dio el poder sacerdotal de celebrar este sacramento.

San Juan, que fue testigo de este evento, nos lo describe:

“Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo:

«¡La paz esté con ustedes!». 

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo:

«¡La paz esté con ustedes!
Como el Padre me envió a mí,
yo también los envío a ustedes».


Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió:
«Reciban el Espíritu Santo.
Los pecados serán perdonados
a los que ustedes se los perdonen,
y serán retenidos
a los que ustedes se los retengan»
.”

Evangelio de San Juan 20: 19 - 23

Por esas palabras Jesús le dio a los apóstoles el poder de perdonar los pecados, algo que sólo Dios puede hacer.

¿Cómo puede ser eso?

Porque Nuestro Señor compartió con los apóstoles su misión como Salvador.

Ellos debían ir por todo el mundo perdonando los pecados como Él lo había hecho.

Cristo había compartido con ellos su autoridad de enseñar y también le había dado el poder (en la Última Cena) de cambiar el pan y el vino en Su Cuerpo y Su Sangre, y ahora les daba el poder de perdonar los pecados. 

San Pablo les recordó a los primeros cristianos acerca de este poder del sacerdocio:

“Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios.”

2da Carta de San Pablo a los Corintios 5: 18 - 20

 

ENTENDIENDO EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

Podemos entender mejor este sacramento si miramos más de cerca las palabras que Jesús usó cuando Él dio este sacramento a la Iglesia.

“La paz sea con ustedes”: Esto nos dice que Jesús estaba dando este sacramento como manera de tener paz verdadera en nuestras vidas. A través de este sacramento Él nos quita nuestros pecados. Esto nos ayuda a liberar nuestros remordimientos de conciencia que nos roba la paz interior de nuestra alma.

 

“Como el Padre me envió”: Esto nos recuerda que Jesús era el embajador de Dios Padre. Un embajador es alguien que es enviado por alguien más con un mensaje importante que comunicar.

El mensaje que Jesús nos trajo era la buena nueva de la salvación, la verdad que nos libraría de nuestros pecados y del infierno si lo seguíamos.

Así también yo los envío”: Esto nos recuerda del pasaje que recién leímos de San Pablo, donde él se llama a sí mismo y a los otros sacerdotes “Embajadores de Cristo”.

De la misma manera que el Padre envió a Jesús a quitar los pecados, ahora Jesús envía a sus sacerdotes a hacer lo mismo.  

“Recibe el Espíritu Santo”: Recordemos del capítulo sobre la Confirmación que el Espíritu está lleno de poder. Este es el poder de Dios que puede quitar los pecados. Cuando vamos a la confesión el sacerdote perdona nuestros pecados con el poder del Espíritu Santo.

El sacerdote por él mismo no puede hacer eso porque él es un hombre pecador igual que nosotros, pero como sacerdote él tiene el poder del Espíritu Santo.

“Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen”: Esto nos dice que Jesús dio el ministerio del perdón y de la reconciliación a los apóstoles. Ellos, a su vez, se lo dieron a otros sacerdotes y así hasta nuestros días.

No tenemos que preguntarnos si Dios nos perdona cuando vamos a la confesión porque tenemos la seguridad de las palabras de Jesús que así es.

“y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”: Esto nos recuerda que el sacerdote puede denegar o rechazar el perdonar nuestros pecados. Si el sacerdote nos pide que deje de cometer un pecado y nosotros decimos “no”, entonces el sacerdote no nos dará la absolución. ¿Por qué? Porque esto muestra que no estamos realmente arrepentidos por el pecado y todavía queremos cometerlo. Nuestros pecados pueden ser perdonados solamente si estamos verdaderamente arrepentidos y prometemos evitarlos en el futuro.

 

MATERIA Y EFECTOS DE LA PENITENCIA

Como todos los sacramentos, el sacramento de la Penitencia o Confesión tiene sus propios signos.

 

Cada sacramento tiene MATERIA, FORMA y MINISTRO.

MATERIA es el elemento físico

FORMA son las palabras sagradas

MINISTRO es el que celebra el sacramento


SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

MATERIA: Confesion verbal de los pecados

FORMA: "Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre..."

MINISTRO: Sacerdote


EFECTOS DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

1.   La reconciliación con Dios por la que el penitente recupera la gracia

2.   La reconciliación con la Iglesia

3.   La remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales

4.   La remisión, al menos en parte, de las penas temporales, consecuencia del pecado

5.   La paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual

6.   El acrecentamiento de las fuerzas espirituales para el combate cristiano

 

 

PARA HACER UNA BUENA CONFESIÓN

1.   Examen de conciencia

2.   Dolor de los pecados

3.   Propósito de enmienda (hacer propósitos para no pecar más)

4.   Confesarse, o sea, decir los pecados al sacerdote

5.   Cumplir la penitencia que el sacerdote nos da

Sunday, April 10, 2022

04-10-2022 - EXAMEN DE CONCIENCIA PARA LA CONFESION

 04-10-2022


EXAMEN DE CONCIENCIA PARA LA CONFESION

“¿Qué consejos le daría a un penitente para hacer una buena confesión? –se pregunta Papa Francisco-. Que piense en la verdad de su vida frente a Dios, qué siente, qué piensa. Que sepa mirarse con sinceridad a sí mismo y a su pecado. Y que se sienta pecador, que se deje sorprender, asombrar por Dios”. Ofrecemos a continuación algunas preguntas para ayudarte a reflexionar sobre qué puedes pedir perdón a Dios. Sirven solo como una orientación: lo más importante es entrar en el propio corazón y admitir las propias faltas. Si quieres, durante la confesión puedes pedir al sacerdote que te ayude proponiéndote otras cuestiones. “El examen de conciencia consiste en re­flexionar sobre aquellas acciones, pensamientos o palabras, que nos hayan podido alejar de Dios, ofender a los demás o dañarnos interiormente. Es el momento de ser sinceros con uno mismo y con Dios, sabiendo que Él no quiere que nuestros pecados pasados nos opriman, sino que desea liberarnos de ellos para poder vivir como buenos hijos suyos”.

Ofrecemos a continuación algunas preguntas para ayudarte a reflexionar sobre qué puedes pedir perdón a Dios. Sirven solo como una orientación: lo más importante es entrar en el propio corazón y admitir las propias faltas. Si quieres, durante la confesión puedes pedir al sacerdote que te ayude proponiéndote otras cuestiones.

Amarás a Dios sobre todas las cosas... - ¿Creo todo lo que Dios ha revelado y nos enseña la Iglesia Católica? ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica? - ¿Hago con desgana las cosas que se refieren a Dios? ¿Me acuerdo del Señor a lo largo del día? ¿Rezo en algún momento de la jornada? - ¿He recibido al Señor en la Sagrada Comunión teniendo algún pecado grave en mi conciencia? ¿He callado en la confesión por vergüenza algún pecado mortal? - ¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad? ¿He practicado la superstición o el espiritismo? - ¿He faltado a Misa los domingos o días festivos? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia? … y al prójimo como a ti mismo. - ¿Manifiesto respeto y cariño a mis familiares? ¿estoy pendiente y ayudo en el cuidado de mis padres o familiares si lo necesitan? ¿Soy amable con los extraños y me falta esa amabilidad en la vida de familia? ¿tengo paciencia? - ¿Permito que mi trabajo ocupe tiempo y energías que corresponden a mi familia o amigos? Si estoy casado, ¿he fortalecido la autoridad de mi cónyuge, evitando reprenderle, contradecirle o discutirle delante de los hijos? - ¿Respeto la vida humana? ¿He cooperado o alentado a alguien a abortar, destruir embriones, a la eutanasia o cualquier otro medio que atente contra la vida de seres humanos? - ¿Deseo el bien a los demás, o albergo odios y realizo juicios críticos? ¿He sido violento verbal o físicamente en familia, en el trabajo o en otros ambientes? ¿He dado mal ejemplo a las personas que me rodean? ¿Les corrijo con cólera o injustamente? - ¿Procuro cuidar mi salud? ¿He tomado alcohol en exceso? ¿He tomado drogas? ¿He arriesgado mi vida injustificadamente (por el modo de conducir, las diversiones, etc.)? - - ¿He mirado vídeos o páginas web pornográficas? ¿Incito a otros a hacer el mal? - ¿Vivo la castidad? ¿He cometido actos impuros conmigo mismo o con otras personas?

- ¿He consentido pensamientos, deseos o sensaciones impuras? ¿Vivo con alguien como si estuviéramos casados sin estarlo? - Si estoy casado, ¿he cuidado la fidelidad matrimonial? ¿procuro amar a mi cónyuge por encima de cualquier otra persona? ¿Pongo mi matrimonio y mis hijos en primer lugar? ¿Tengo una actitud abierta a nuevas vidas? - ¿He tomado dinero o cosas que no son mías? ¿En su caso, he restituido o reparado? - ¿Procuro cumplir con mis deberes profesionales? ¿Soy honesto? ¿He engañado a otros cobrando más de lo debido, ofreciendo a propósito un servicio defectuoso? - ¿He gastado dinero para mi comodidad o lujo personal olvidando mis responsabilidades hacia otros y hacia la Iglesia? ¿He desatendido a los pobres o a los necesitados? ¿Cumplo con mis deberes de ciudadano? - ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse? ¿He descubierto, sin causa justa, defectos graves de otras personas? ¿He hablado o pensado mal de otros? ¿He calumniado?

La contrición, o arrepentimiento, es un dolor del alma y un rechazo de nuestros pecados, que incluye la resolución de no volver a pecar. Es un don de Dios: por eso, si te parece que aún estás apegado al pecado –que, por ejemplo, no te ves con fuerzas de abandonar un vicio, perdonar a una persona o enmendar un daño causado–, pídele a Él que obre en tu corazón, para que rechaces el mal. A veces, el arrepentimiento llega con un sentimiento intenso de dolor o vergüenza, que nos ayuda a enmendarnos. Sin embargo, no es indispensable sentir ese tipo de dolor: lo importante es comprender que hemos obrado mal, tener deseos de mejorar como cristianos y hacer el propósito de no volver a cometer esas faltas.

Existen varias oraciones que sirven para manifestar la contrición, por ejemplo, la siguiente: Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no solo merezco las penas que causan, sino que principalmente te ofendo a ti, sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante y huir de toda ocasión de pecado. Amén.





04-10-2022 - ACTO DE CONTRICION

 04-10-2022


Acto de Contrición


¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

 

04-10-2022 - EL PECADO Y LA HUMANIDAD

 

04-10-2022


EL PECADO Y LA HUMANIDAD

                               “y no nos dejes caer en tentación,

más líbranos del mal.”  San Mateo 6: 13

 

Al principio de este curso aprendimos que cuando Dios creó a los primeros seres humanos les dio la gracia santificante y otros dones especiales. Pero Adán y Eva pecaron desobedeciendo a Dios.

Como resultado del pecado, perdieron el don de la vida de Dios en sus almas.

Ahora ellos encontraban muy difícil el obedecer los mandamientos de Dios porque el pecado hizo que el egoísmo reinara en sus corazones. 

Nosotros, los descendientes de Adán y Eva, tenemos esa misma dificultad.

Todos experimentamos la frustración de una naturaleza humana caída, eso es, un cuerpo y un alma que están débiles por causa del pecado.

San Pablo, en su carta a los romanos (capítulo 7, versículos 15 al 19) nos revela como esto lo molestaba.

Nosotros todos, como este gran santo y apóstol, frecuentemente no entendemos nuestro comportamiento.

¿Por qué desobedezco a mis padres?

¿Por qué miento a mis amigos?

¿Por qué me parece tan duro el obedecer los Diez Mandamientos?

La respuesta a todas estas preguntas se puede resumir en dos palabras: PECADO ORIGINAL.

El pecado nos ha debilitado y nos inclina a escoger nuestros propios deseos por encima de los de Dios.

Nos lleva a pensar que nosotros somos la persona más importante que existe.

En otras palabras, no es más que malas nuevas. 

Pero Jesús nos trajo las buenas nuevas, las nuevas de que nos podemos librar del pecado original y superar sus malos efectos.

Todo lo que tenemos que hacer es recibirlo y compartir en su vida de gracia.

Hacemos esto cuando aceptamos el Bautismo, recibimos los sacramentos, obedecemos sus enseñanzas y crecemos en oración.

Él hace el resto.

Pero hay unas cuantas cosas de las que debemos tener cuidado cuando tratamos de vivir esta vida en Cristo: tentación y pecado.  

 

LAS FALSAS PROMESAS DE LA TENTACION

La tentación es la seducción de pecar.

Siempre viene antes del pecado y nos dice que lo que es malo será realmente bueno para nosotros.

Hay tres cosas que nos llevan a la tentación: el mundo, la carne y el demonio.

El “mundo” significa las personas o cosas creadas que nos alejan de las enseñanzas de Jesús.

Lacarne” significa nuestros propios instintos.

Hay siete básicas inclinaciones desordenadas, o sea, siete vicios principales (también conocidos como pecados capitales o cardinales): soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.

Podemos superar estos vicios practicando sus virtudes opuestas:

PECADOS CAPITALES:

SOBERBIA, AVARICIA, LUJURIA, IRA, GULA, ENVIDIA, PEREZA

VIRTUDES OPUESTAS

HUMILDAD, GENEROSIDAD, CASTIDAD, PACIENCIA, TEMPLANZA, CARIDAD, DILIGENCIA

El demonio” significa el diablo y los otros ángeles caídos que tratan de que nosotros desobedezcamos a Dios y que odian la vida cristiana.

Las tentaciones nos vienen a través de ocasiones de pecado. Esto es personas, lugares o cosas que pueden hacer fácilmente que pequemos.


EL PECADO Y SUS TERRIBLES EFECTOS

Como sabemos el pecado es una ofensa contra Dios de pensamiento, palabra, obra u omisión.

Hay dos clases de pecado:

       Original

       Actual

       El pecado actual puede ser mortal o venial.

       Pecado mortal – Es el peor mal que existe en el mundo porque mata la vida de Dios en nosotros.

       El pecado mortal mata la vida de Dios en nuestra alma y nos quita la posibilidad de ir al cielo.

CONDICIONES PARA QUE UN PECADO SEA MORTAL:

1-Materia grave

2-Pleno conocimiento

3-Deliverado consentimiento

 

PECADO VENIAL

Los pecados veniales son ofensas que no son violaciones serias de la ley de Dios.

Debilitan nuestra relación con Dios, pero no la destruyen como el pecado mortal.

El pecado venial no nos quita la gracia, o sea, la vida de Dios en nosotros.

Debemos evitarlos porque forman una mala actitud en nosotros y, muchas veces, nos llevan a cometer pecados mayores.

Los pecados veniales pueden ser perdonados con el arrepentimiento y por las buenas obras.

Es muy bueno confesar todos los pecados, aun los veniales, porque nos ayuda a eliminar los malos hábitos y deseos.

Debemos esforzarnos en amar a Dios perfectamente, o sea, no ofendiéndolo aun en cosas pequeñas.

EL PAPEL DE LA CONCIENCIA

La Iglesia Católica siempre ha dicho que debemos seguir nuestra conciencia para hacer el bien y evitar el mal.

Llamamos CONCIENCIA a la capacidad que todos tenemos de juzgar lo bueno y lo malo en las acciones humanas.

Como debemos actuar de acuerdo con nuestras conciencias es muy importante para nosotros el formar una buena conciencia.

Nos formamos una buena conciencia cuando aprendemos lo que la Iglesia nos enseña y escuchamos a aquellos que Dios ha puesto sobre nosotros para guiarnos, como nuestros padres, nuestros sacerdotes y nuestros maestros.

Si estás confundido acerca de lo que es bueno o malo, debes preguntar a tus padres o a un sacerdote acerca de ello.

El crecer en conocimiento de lo que es bueno y lo que es malo es una parte importante del Sacramento de la Penitencia o Confesión.