Sunday, April 24, 2022

04-24-2022 - EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA O CONFESION


El Sacramento de la Penitencia o Confesión

“Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia…”

      1ra Epístola de San Juan 1: 9

 

Dios nos llama a cada uno de nosotros a una nueva vida en Él, la vida de la gracia santificante.

Recibimos esta vida por primera vez en las aguas del Bautismo, que nos quita el pecado y nos hace templos del Espíritu Santo.

Pero ¿qué pasa con los pecados que cometemos después del Bautismo?... ¿Cómo podemos lavar esos pecados de nuevo?

Por el maravilloso Sacramento de la Penitencia.

(llamado también Confesión o Reconciliación), el regalo del amor y de la misericordia de Dios a su pueblo.

En la noche que Él resucitó de la muerte, Jesús se le apareció a los apóstoles y les dio el poder sacerdotal de celebrar este sacramento.

San Juan, que fue testigo de este evento, nos lo describe:

“Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo:

«¡La paz esté con ustedes!». 

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo:

«¡La paz esté con ustedes!
Como el Padre me envió a mí,
yo también los envío a ustedes».


Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió:
«Reciban el Espíritu Santo.
Los pecados serán perdonados
a los que ustedes se los perdonen,
y serán retenidos
a los que ustedes se los retengan»
.”

Evangelio de San Juan 20: 19 - 23

Por esas palabras Jesús le dio a los apóstoles el poder de perdonar los pecados, algo que sólo Dios puede hacer.

¿Cómo puede ser eso?

Porque Nuestro Señor compartió con los apóstoles su misión como Salvador.

Ellos debían ir por todo el mundo perdonando los pecados como Él lo había hecho.

Cristo había compartido con ellos su autoridad de enseñar y también le había dado el poder (en la Última Cena) de cambiar el pan y el vino en Su Cuerpo y Su Sangre, y ahora les daba el poder de perdonar los pecados. 

San Pablo les recordó a los primeros cristianos acerca de este poder del sacerdocio:

“Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios.”

2da Carta de San Pablo a los Corintios 5: 18 - 20

 

ENTENDIENDO EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

Podemos entender mejor este sacramento si miramos más de cerca las palabras que Jesús usó cuando Él dio este sacramento a la Iglesia.

“La paz sea con ustedes”: Esto nos dice que Jesús estaba dando este sacramento como manera de tener paz verdadera en nuestras vidas. A través de este sacramento Él nos quita nuestros pecados. Esto nos ayuda a liberar nuestros remordimientos de conciencia que nos roba la paz interior de nuestra alma.

 

“Como el Padre me envió”: Esto nos recuerda que Jesús era el embajador de Dios Padre. Un embajador es alguien que es enviado por alguien más con un mensaje importante que comunicar.

El mensaje que Jesús nos trajo era la buena nueva de la salvación, la verdad que nos libraría de nuestros pecados y del infierno si lo seguíamos.

Así también yo los envío”: Esto nos recuerda del pasaje que recién leímos de San Pablo, donde él se llama a sí mismo y a los otros sacerdotes “Embajadores de Cristo”.

De la misma manera que el Padre envió a Jesús a quitar los pecados, ahora Jesús envía a sus sacerdotes a hacer lo mismo.  

“Recibe el Espíritu Santo”: Recordemos del capítulo sobre la Confirmación que el Espíritu está lleno de poder. Este es el poder de Dios que puede quitar los pecados. Cuando vamos a la confesión el sacerdote perdona nuestros pecados con el poder del Espíritu Santo.

El sacerdote por él mismo no puede hacer eso porque él es un hombre pecador igual que nosotros, pero como sacerdote él tiene el poder del Espíritu Santo.

“Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen”: Esto nos dice que Jesús dio el ministerio del perdón y de la reconciliación a los apóstoles. Ellos, a su vez, se lo dieron a otros sacerdotes y así hasta nuestros días.

No tenemos que preguntarnos si Dios nos perdona cuando vamos a la confesión porque tenemos la seguridad de las palabras de Jesús que así es.

“y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”: Esto nos recuerda que el sacerdote puede denegar o rechazar el perdonar nuestros pecados. Si el sacerdote nos pide que deje de cometer un pecado y nosotros decimos “no”, entonces el sacerdote no nos dará la absolución. ¿Por qué? Porque esto muestra que no estamos realmente arrepentidos por el pecado y todavía queremos cometerlo. Nuestros pecados pueden ser perdonados solamente si estamos verdaderamente arrepentidos y prometemos evitarlos en el futuro.

 

MATERIA Y EFECTOS DE LA PENITENCIA

Como todos los sacramentos, el sacramento de la Penitencia o Confesión tiene sus propios signos.

 

Cada sacramento tiene MATERIA, FORMA y MINISTRO.

MATERIA es el elemento físico

FORMA son las palabras sagradas

MINISTRO es el que celebra el sacramento


SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

MATERIA: Confesion verbal de los pecados

FORMA: "Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre..."

MINISTRO: Sacerdote


EFECTOS DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

1.   La reconciliación con Dios por la que el penitente recupera la gracia

2.   La reconciliación con la Iglesia

3.   La remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales

4.   La remisión, al menos en parte, de las penas temporales, consecuencia del pecado

5.   La paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual

6.   El acrecentamiento de las fuerzas espirituales para el combate cristiano

 

 

PARA HACER UNA BUENA CONFESIÓN

1.   Examen de conciencia

2.   Dolor de los pecados

3.   Propósito de enmienda (hacer propósitos para no pecar más)

4.   Confesarse, o sea, decir los pecados al sacerdote

5.   Cumplir la penitencia que el sacerdote nos da

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