01-30-2022
IGLESIA REINA DE LOS ANGELES - SUNNYSIDE
CLASE DE CONFIRMACION – DOMINGOS
SOLAMENTE SUYO(A) – NUESTRA RESPUESTA A DIOS
EN EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACION
ORACION AL ESPIRITU SANTO
Ven,
Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego
de tu amor.
Envía,
Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida y renovarás la faz de la tierra.
Oh,
Dios, que iluminas los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo,
concédenos saber qué está bien según el mismo Espíritu y gozar siempre de sus
consuelos.
Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
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HISTORIA DE LA SALVACION 2
EL SANTO PROFETA MOISES
Antes
de la venida de Jesús, nuestro Redentor, la persona más importante del
pueblo elegido de Dios fue MOISÉS, el
primero de los profetas de Dios.
Él fue
su primer líder y ayudó a hacer a los Israelitas un pueblo unido.
Moisés,
hijo de una familia israelita, nació en Egipto. En el
tiempo en que el nació, el Faraón había hecho una ley que ordenaba la muerte de
los varones recién nacidos de los israelitas.
Aunque
habían sido esclavizados, el pueblo judío había llegado a ser muy numeroso y
los egipcios tenían miedo de que los israelitas se rebelaran contra la
esclavitud.
Con la
esperanza de salvarle la vida a Moisés, su madre lo escondió en una canasta en
las orillas de río Nilo.
Un día,
la hija del Faraón encontró al pequeño Moisés y lo adoptó como su hijo.
Moisés
creció en el palacio real y fue tratado como uno de la familia.
Moisés sabía que él era israelita y con frecuencia hacia visitas a los
esclavos judíos.
Durante una de esas visitas Moisés vio que un
egipcio golpeaba a uno de los esclavos; esto lo hizo sentirse tan furioso que
mató al egipcio.
Pensando que estaba en un gran problema, Moisés huyó de Egipto y fue a la tierra de Madian. Allí se convirtió en pastor, se casó con una mujer llamada Séfora y formó una familia.
Estando Moisés cuidando ovejas en la montaña,
Dios se le apareció en una zarza ardiendo y le dijo que volviera a Egipto para
que liberara a los judíos de la esclavitud.
En ese momento Dios también reveló su nombre a Moisés.
Se llamo a si mismo YAVÉ que significa “YO SOY”
Obedeciendo
la voluntad de Dios, Moisés viajó a Egipto donde fue aceptado por los
israelitas como un profeta enviado por Dios. Moisés escogió a su hermano Aarón
para que lo acompañara en el servicio de Dios y ambos fueron al Faraón con el
mensaje de que “dejara ir a su pueblo.”
Pero el
Faraón no aceptó eso. Por el contrario, aumentó el trabajo a los judíos
y los trató más duramente.
Con el fin de castigar la obstinación del
Faraón, Dios envió diez plagas a la tierra.
Aun después de esos terribles signos, el
Faraón se negó a obedecer la voluntad de Dios de dejar ir al pueblo judío.
Antes de enviar la décima y última plaga (la
muerte de todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de los hombres como de
los animales), Dios le dijo a Moisés que instruyera a cada familia israelita
que hiciera una cena religiosa especial, la cual sería un signo de que
ellos eran miembros de su pueblo santo.
Cada familia habría de matar un cordero,
comérselo con pan sin levadura y hierbas amargas. Debían comer esta cena sagrada
de pie, listos como para partir a un viaje.
Antes de terminar esta ceremonia, debían rociar
los marcos de las puertas con la sangre del cordero, pues ese sería el
signo o señal de que la casa estaba a salvo de la décima plaga.
Cuando el ángel de la muerte pasara por toda
la tierra llevando esta plaga, pasaría de largo por las casas del pueblo de
Dios.
Así esta cena llegó a ser conocida como la PASCUA
(paso). Aun hoy, las familias judías se reúnen para celebrar la fiesta de
la Pascua; ésta se celebra siempre casi al mismo tiempo de nuestra fiesta
cristiana de Pascua de Resurrección.
La Salida de Egipto
Temeroso del poder de Dios, el Faraón deja salir de Egipto a los israelitas.
Este viaje, de
Egipto a la Tierra Prometida, es llamado el ÉXODO.
Tan pronto como los israelitas partieron, el Faraón cambio de opinión
y envió a sus tropas a traer de regreso a los israelitas. Al ver que los perseguían, el pueblo de Dios
estaba aterrorizado, pero Moisés les dijo que confiaran en el Señor.
Los israelitas se acercaban al Mar Rojo y
Dios intervino para salvarlos: las poderosas aguas del Mar Rojo se partieron y
se formó un camino para que ellos pudieran pasar.
Los soldados del Faraón venían detrás de ellos. Tan pronto como el último
de los israelitas llegó a la otra orilla, las aguas volvieron a su nivel y
ahogaron a los egipcios.
CONTINUAMOS LA HISTORIA
LA SEMANA PROXIMA



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