Sunday, March 20, 2022

03-20-2022-LOS SIETE DONES DEL ESPIRITU SANTO

 03-20-2022

IGLESIA REINA DE LOS ANGELES - SUNNYSIDE

CLASE DE CONFIRMACION – DOMINGOS

LOS SIETE DONES DEL ESPIRITU SANTO


ORACION AL ESPIRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida y renovarás la faz de la tierra.

Oh, Dios, que iluminas los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos saber qué está bien según el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen

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Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?”
Mateo 7: 16

En la Última Cena Jesús habló de un regalo muy especial que les iba a dar a sus discípulos: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.” (Juan 14: 23)

Jesús nos dice que Dios vendrá a vivir realmente dentro de aquellos que le aman y obedecen sus mandamientos. Y donde el Padre y el Hijo están, por supuesto, el Espíritu Santo también estará.


Este regalo de Dios dentro de nosotros se llama la “inhabitación” de la Santísima Trinidad en el alma.

Mientras estemos en estado de gracia santificante, Dios vivirá en nuestras almas.

San Pablo escribió sobre esto en su primera carta a los Corintios:” ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.”

(1 Corintios 3: 16-17)

El misterio de Dios dentro de nosotros es mencionado a menudo por San Pablo en el Nuevo Testamento.

Él nos recuerda que esta presencia nos hace más que criaturas de Dios, nos hace hijos suyos:

Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo ¡Abba!, es decir, ¡Padre!” (Gálatas 4: 6)

LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO



Junto con esta santa presencia de Dios, el Espíritu Santo le da siete dones a nuestras almas en el bautismo.

Recibimos una efusión, un derramamiento de estos siete dones del Espíritu Santo en la Confirmación.

Son los mismos poderes espirituales que fueron derramados sobre Jesús al él comenzar su misión de predicar la buena nueva de la salvación.

 El profeta Isaías, ochocientos años antes del nacimiento de Jesús, predijo estos dones:

“Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor –y lo inspirará el temor del Señor–”  (Isaías 11: 2-3)

Miremos con atención cada uno de estos importantes dones para aprender lo que deben hacer en nuestras vidas. 

SABIDURIA 

Nos ayuda a ver que el mundo es solamente un lugar transitorio, temporal para nosotros, que el cielo es nuestro verdadero hogar.

Nos ayuda a poner nuestro corazón en las cosas que realmente importan en la vida, como Dios, la virtud y la oración. Nos ayuda a ver las cosas como Dios las ve.

ENTENDIMIENTO

Nos ayuda a profundizar en los misterios de la fe y a poder explicar esa fe a los demás.

CONSEJO

Nos ayuda a tomar decisiones correctas acerca de la voluntad de Dios para nuestras vidas.

FORTALEZA

Nos da la fuerza de ser fieles a Cristo aun cuando sea difícil hacerlo.

CIENCIA

Nos ayuda a ver todo en la vida en relación con Dios y la eternidad, a conocerlo a Él, al mundo que Él creó, y su plan para los hombres.

PIEDAD

Nos inspira a adorar a Dios y amarlo como nuestro Padre y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

TEMOR DE DIOS

Nos muestra la maldad del pecado y nos ayuda a desear vivir en la gracia de Dios. También se le llama "asombro y temor" en la presencia de Dios, porque nos recuerda que Él es grande y todopoderoso.

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Muchas personas se preguntan si realmente tienen estos dones, pues no parecen que están presentes en sus vidas. Quizás estos cristianos hayan mirado estos dones como si fueran magia, esperan que ellos aparezcan cuando los necesitan. Pero no es así como estos dones trabajan en nosotros. Así como la fe, la esperanza y la caridad, tenemos que ejercitar nuestros “músculos espirituales” para poder utilizar estos poderes maravillosos. Debemos rezar al Espíritu Santo pidiéndole que nos enseñe a usarlos.

Trata de memorizar estos dones y entonces pídele a Dios que te ayude a usarlos cuando los necesites.

Por ejemplo, si estas fuertemente tentado de ir a una fiesta donde habrá drogas o bebidas alcohólicas, pide el don de fortaleza para que te ayude a vencer la tentación.

El Espíritu Santo responderá a tu oración y te enseñará lo que debes hacer.

 

LOS FRUTOS DEL ESPIRITU SANTO

A medida que crecemos en la oración y en el uso de estos siete dones, veremos algunos efectos que tienen lugar en nuestras vidas.

Estos efectos se llaman los “doce frutos del Espíritu Santo”.

Cuando vemos un árbol que está floreciendo y produciendo frutas deliciosas, sabemos que es un árbol sano.

Es lo mismo con la vida cristiana.

Sabemos que nuestra vida espiritual es sana si vemos estos frutos en nuestra relación con Dios y con los demás.


LOS DOCE FRUTOS DEL ESPÍRITU SON:

CARIDAD

GOZO

PAZ

PACIENCIA

LONGANIMIDAD

BONDAD

BENIGNIDAD

MANSEDUMBRE

FIDELIDAD

MODESTIA

CONTINENCIA

CASTIDAD

Jesús nos dijo que produciríamos estos frutos del Espíritu solamente si estamos unidos a Él a través de la oración y los sacramentos.



Él se comparó con una parra que lleva savia a sus ramas; la “savia” es un símbolo de su gracia y poder: Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer”.

(Juan 15: 5)

 














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